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viernes, 30 de noviembre de 2007

EL JARDÍN DEL CEMENTERIO



Básicamente existen dos tipos de culturas, las que incineran a sus muertos y las que los entierran. El enterrar a los muertos siempre va asociada a crear entorno a ellos un espacio agradable, acogedor o benéfico. Algunos pueblos los entierran en lugares sacros o incluso en culturas muy antiguas en el interior de las propias casas pero sobre todo en lugares al aire libre rodeados de vegetación.
Muchas tumbas de la época clásica eran rodeadas de jardines plantados ex profeso. Así ocurría con los mausoleos de héroes griegos o los enterramientos romanos como el del emperador Augusto. Estos mausoleos eran pensados para estar en medio de vegetación y árboles especialmente plantados para embellecer el lugar y para ser visitados en recuerdo del muerto. Platón funda su Academia en un jardín donde ya existía uno anterior donde estaba enterrado Academos.
La cultura árabe y la musulmana por extensión tiene especial cuidado en sus cementerios. En la época califal de Córdoba y de otros reinos del sur de España hallamos verdaderos jardines donde se encuentran las tumbas de poetas y notables donde se combina su aspecto lúdico de ocio con el funerario. También en la otra parte del Mediterráneo encontramos este mismo modelo en cementerios de Turquía o de Irán.
En esta misma línea destacaría el cementerio de la ciudad de Sucre en Bolivia donde el parque ciudadano por excelencia es el cementerio. Es un lugar donde los niños juegan, los adolescentes van a la salida de clase, los jóvenes hacen arrumacos y las vecinas van a pasar la tarde rodeados del verde del parque y los alicatados de las tumbas y nichos protegidos por toldos.
En la Europa no mediterránea donde el césped y la vegetación no son fáciles de mantener hallamos esos cementerios de tumbas rodeadas de tapices verdes y árboles que nos recuerdan los paisajes románticos. Este modelo se exportó a los EEUU y es la imagen "cinematográfica" que tenemos de cementerios con céspedes cuidados.
En nuestra Europa mediterránea no abunda tanto el verde ya que cuesta mantenerlo, se compensa con tumbas y panteones en los que la arquitectura y sobretodo la escultura tienen un puesto principal. Ejemplos de estos cementerios de arte son los italianos, algunos de ellos muy famosos como el de Génova.


En este mes que se abría con la festividad de los difuntos tenia que existir un apunte dedicado a los jardines vinculados a los difuntos. Como ilustración he escogido unas imágenes de cementerio de Canet de Mar. Los cementerios de los pueblos son lugares más entrañables que los fríos nichos de los cementerios multitudinarios de una gran ciudad alejados de las vidas de los familiares de los difuntos y muchas veces hasta inseguros para visitarlos regularmente.
En las imágenes de Canet podemos ver una entrada con una estética muy moderna donde destaca el ciprés, árbol asociado a los campos santos Una segunda imagen evoca un jardín más al uso con adornos de balaustradas, bancos donde sentarse, etc. La tercera imagen es un ejemplo de que las casas de los muertos dicen mucho de los vivos o de la historia de la población donde están. En este caso es el panteón de la familia Busquets, familia importante del pueblo que se hizo construir un panteón al igual que muchos de las ricas familias de un pueblo próspero del Maresme. El Panteón de la familia Busquets es obra del arquitecto Ferrer y Puig y de Jujol como realizador de la ornamentación escultórica


5 comentarios:

elias zugaza dijo...

Siempre que hablamos de cementerios aparece en mi memoria un hermoso libro "principios de botanica funeraria", escrito por Celestino Barallat,erudito-como no!-catalan, abogado y escritor fue especialista en cuestiones funerarias y cultiva la literatura necrologica, predestinado sin duda, murio un dia de los difuntos.

Montserrat dijo...

No conocia ese libro, veo que hay una edición moderna en facsimil, veré si puedo hacerme con ella.

Verdaderamente curiosa la anécdota de su muerte precisamente el Dia de Difuntos.

Montserrat

Anónimo dijo...

En este libro aparece una bonita reseña a la mitologia griega.


FILEMÓN Y BAUCIS


Esposos que vivían en una humilde choza de la región de Frigia.
Se habían casado muy jóvenes y envejecido juntos en aquella cabaña cubierta de paja y carrizo.
Zeus acompañado de Hermes, tomaron apariencia humana y fueron a recorrer las tierra de Frigia.
Habían pedido ya hospitalidad en varias casas y esta les fue negada. Llegaron a la pobre cabaña de Filemón y Baucis y ambos les acogieron cortésmente Les prepararon la comida con lo poco que tenían, implorando incluso el perdón a sus huéspedes por lo poco que podían ofrecerles.
Los dioses compartieron la pobre comida y a continuación se dieron a conocer en su verdadero ser. Les dijeron que ante el comportamiento de los habitantes de la zona, habían decidido arrasarla. Ellos deberían acompañarlos y abandonar su hogar para no perecer.
Acompañaron a los dioses a lo alto de una montaña y a poco vieron todos los campos y casas de la región inundados. Sólo su casa se había salvado y convertido en un hermoso templo de mármol y oro. Perplejos ante lo que veían, Zeus les preguntó cual era su mayor deseo para concedérselo. Después de consultarse ambos esposos, dijeron que su deseo era ser los guardianes de ese templo, y que como siempre habían vivido juntos, morir el mismo día.
Sirvieron en el templo y llegaron a una extrema vejez. Un día en que estaban sentados en el suelo, recordando esta aventura, Baucis vio como del cuerpo de Filemón empezaban a surgir hojas. Al tiempo de su propio cuerpo empezaron a surgir hojas parecidas.
" Adiós mi querida esposa, dijo Filemón, "Adiós" dijo Baucis". A continuación sus bocas se cerraron. Allí quedaron juntos para siempre, convertidos en árboles.

Montserrat dijo...

Muchas gracias por hacernos llegar esta bonita fábula mitológica.

Montserrat

Anónimo dijo...

No me des las gracias, esta en el libro de Barallat, solo puedo manifestar mi admiracion por tan copiosa erudicion
elias zugaza